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19 diciembre, 2010
Opinión
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Anticiparse es una cualidad propia de todo tipo de personas. Las mejores en este aspecto poseen una gran visión a medio y largo plazo donde influyen momentos vividos del pasado y lo que se está viviendo en el momento actual. La anticipación trata de averiguar lo que nos puede suceder partiendo de lo que nos sucedió. Anticipar es adelantarse al tiempo, es preveer el futuro.

Por esto anticiparse hoy es casi «tarea imposible», porque tratamos de ver el futuro, como cual adivino se tratase, teniendo en cuenta nuestro pasado. Nos sentimos adivinos y damos rienda suelta a nuestra imaginación. Pero la cruel realidad es que fallamos el 80% de nuestro pronósticos y aún así seguimos haciéndolo. Algunos tienen más capacidad de observación y pueden intuir mejor. Voy a puntualizar que las mujeres son mejores en esto que los hombres, tienen un instinto adivino que las hace poderosas en este sentido (deberían de sacar provecho).

En tiempos de cambios como los que estamos viviendo, anticipar correctamente no es posible. Los cambios son tan fuertes y en tan poco tiempo que si intentamos anticipar nos podemos dar con un canto en los dientes (o con la realidad) sin apenas percibir como se ha transformado todo.

Antes se podía intentar anticipar porque los métodos eran casi idénticos en un largo periodo de tiempo. Hoy no sólo está cambiando la tecnología (cosas materiales), sino que también se está produciendo un cambio en las formas o los métodos (cosas inmateriales). Y esto último es lo que de verdad está imposibilitando la anticipación, no sabemos como se va a actuar mañana, hay mucha inestabilidad en todos los aspectos.

Y además de que sea o no efectiva la anticipación en muchos momentos, esta nos produce un gasto de energía que nos impide disfrutar de nuestro presente. Así que, llegamos a la conclusión de que es mejor no anticipar, disfrutar de lo que tenemos y si algo tiene que llegar, llegará, tan sólo hay que saber esperar. La felicidad también entra en este aspecto. Una frase de Eduard Punset (el cual sigo con respeto y admiración) dice así: «La felicidad se encuentra en la sala de espera de la felicidad», que viene a decir que disfrutemos del camino sin pensar en lo que nos puede deparar.

Victor Almonacid
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Creador y CEO de Drealm Marketing ONline
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