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10 noviembre, 2010
Opinión
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Fútbol

El fútbol es, para mi, un deporte en el que juegan dos equipos, 11 contra 11, cada uno con sus respectivas posiciones y donde el fin es marcar un gol. Hasta aquí creo que todos de acuerdo, ahora viene la disonancia: el medio que utilizas para conseguir el gol. Si de algo te puedes diferenciar del contrario es de la manera en la que juegas y compites, jugar todos jugamos, jugar así o asá hace la diferencia.

Existen muchas maneras de jugar, desde el pase largo, en el que avanzas rápidamente pero sin asegurarte llegar a donde deseas, ya que la distancia que recorres es muy grande con respecto al tiempo que utilizas, hasta el pase corto, en el que avanzas lentamente en el tiempo pero te aseguras un pase concreto al jugador deseado.

Pero aparte de la manera en la que llegas a la otra portería, existe otro factor que es el de parar el juego o no para que el contrario pueda jugar o no “a su manera”.Esta es la filosofía en la que se centra el juego del Sevilla FC, ya que, con esto te puedes asegurar que el contrario no juegue, sin mencionar el tiempo que tienes para pensar lo que hacer con el balón parado.

No me gusta ver un fútbol en el que tu única misión es destruir al contrario, para mi la competitividad no entiende de rivales destrozados. Debe existir un respeto al juego del rival, utilizar tus armas (futbolísticamente hablando) sin menospreciar al equipo al que te enfrentas.

Ayer en el campo del Sevilla FC ocurrió algo a lo que nos tienen bastante acostumbrados a los aficionados al fútbol. Topal (jugador del Valencia CF), tras una carrera a trompicones en el centro del campo, fue a por un balón dividido en el que se topó fortuitamente con Cáceres (jugador del Sevilla FC). El jugador del Valencia CF fue expulsado tras la recriminación de todo el estadio Sánchez Pizjuán y de varios jugadores sevillistas. Hasta aquí todo normal, pero el espectáculo vino tras producirse el choque entre jugadores, donde el jugador del Sevilla FC rodó, literalmente, por el césped para simular una brutal entrada, cuando la entrada se pudo apreciar que fue dolorosa para los dos jugadores por igual y el que quedó tocado fue justamente el jugador del Valencia CF y no el del Sevilla FC. Hoy, la voz de uno de los protagonistas refleja la indignación que supone que el “listo” se lleve la mejor parte del enfrentamiento. Ahora entiendo porque Guardiola dejó marchar a un jugador que prometía: Cáceres, joven, talentoso, pero tambien barriobajero.

Los jueces (árbitros) deben pitar lo que ven, pero también deben ver las actuaciones espéctáculos de algunos jugadores en las que sólo desean perder tiempo y sacar tajada de simples jugadas.

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Pero el problema primordial viene cuando el Sevilla FC dedica 70 minutos de los 90 reglamentarios a simular faltas, a perder tiempo y a hacer del otro equipo un saco de patatas al que arrearle sin dejar que juegue a su “teórico” nivel. Los deportes están para disfrutar y jugar, no para destrozar al contrario.

Tal vez hayan jugadores de diferentes niveles, pero si tienes un equipo “pequeño” lo lógico sería pensar que tienes poco que hacer, que poco a poco podrás ser como el “grande”, aprendiendo de él e intentando avanzar con paso firme y orientado. Pero así, como lo hace el Sevilla FC, lo único a lo que te condenas es a no aprender a jugar y a dedicarte a perder el tiempo, incluso a ofrecer la imagen de que no puedes hacer nada más que hacer lo que haces. Podrás ganar ligas o copas, como lo ha hecho el Sevilla FC pero siempre será cuando los demás equipos grandes coincidan que estén mal, no por méritos propios.

Victor Almonacid
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Creador y CEO de Drealm Marketing ONline
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