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Me gusta esta corriente que va colonizando todo el mundo. Es una corriente que prima los valores emocionales, los valores escondidos que sólo se muestran en momentos puntuales. Tal vez sea porque se está produciendo un cambio y nosotros mismos nos estamos dando cuenta de que tal como actuamos ahora no vamos a ningún sitio.
Desde lo social, se están viendo cambios muy positivos en los quehaceres diarios. Tendemos cada vez más a unirnos a personas positivas, activas y honradas, y somos capaces de tener el valor de ayudar a las que pueden ser así. Esta forma de actuar da lugar a inicitivas como la de «abrazos gratis» que son noticia incluso en los informativos diarios.
Desde el mundo empresarial se crean empresas donde prima la situación del trabajador. Empresas que optan por satisfacer en gran medida a sus trabajadores. Google, Facebook, Twitter, etc. son un ejemplo de la nueva era. Prima el trabajador en las directrices de la empresa. Si el trabajador no está a gusto con su responsabilidad no es rentable. Las oficinas de estas empresas son mundos de diversión y creatividad. Al fin y al cabo una sonrisa en el trabajo se hace indispensable hoy en día.
Desde el mundo de la publicidad se ven cada vez más anuncios que transmiten emociones. Son anuncios positivos, hacen pensar y sobretodo sentir. La gente se agota de tanta publicidad, todo hoy en día es publicidad. Hoy los publicistas actúan de chofers de las emociones, llevan las emociones al producto que quieren vender. Un ejemplo es Coca-cola, vende felicidad con su coca-cola.
Desde el ámbito político se optan por reformas sociales. Los políticos saben de la existencia de esta corriente emocional e incorporan en las campañas electorales acciones para sanear el sentimiento de «agotamiento o pesar». Que luego las cumplan o no es otra cosa, pero hoy se castigan mucho más las propuestas no cumplidas, sobretodo en materia social. Ejemplos de «nuevos políticos» son Obama (EEUU), Lula (Brasil), etc. Se les acusa de palabrería fácil pero están cambiando el mundo y esto no es palabrería. El autoritarismo antiguo está en decadencia. La participación global está predominando en las actuaciones. Desde la sociedad se condenan mucho más los actos de políticos corruptos, políticos dictatoriales, etc. La sociedad se siente con más poder para criticar actos que no les parecen éticos ni morales. También cabe decir que la sociedad posee más herramientas que hacen esto posible (blogs, facebook y twitter).
Y desde el mundo deportivo, que siempre me gusta fijarme, se pudo ver ayer claramente hacia donde se enfocan las decisiones de los altos mandos en lo que a deporte se refiere. La FIFA nombró nuevas sedes para los mundiales de fútbol 2018 (Rusia) y 2022(Qatar). Rusia fue elegida al ser el país que menos potencial social y estructuras poseía, aparte de ser la sede que nunca han tenido la oportunidad de organizar un mundial. Qatar, por su parte, no tiene ni el 80% de estadios construidos pero aún así se opta por darles una oportunidad y que la gente pueda fijar su atención hacia lugares como este. Se dan oportunidades a los más desfavorecidos. Se dice que ha primado el dinero de los premiados, pero yo creo que ha primado la supremacía de esta corriente emocional. Otro dato, Sudáfrica fue el organizador del pasado mundial 2010 y todo salió perfecto. Se dudaba de su capacidad y lograron demostrar al mundo que también pueden hacerlo.
He rescatado algunas iniciativas que he recordado en este momento, pero existen muchas más que habría que agradecer para que esta corriente emocional sea un modelo de vida y no el que existe actualmente de rencor, orgullo y codicia. De todas formas, es sólo una opinión.
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