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Hoy en día se ven multitud de marcas en la calle, y nos quejamos por ello, pero ¿que haríamos si fuera todo lo contrario?, ¿que podríamos hacer si tan sólo tuviéramos la oportunidad de elegir entre 1 o 2 marcas a la hora de comprar un producto? Pues eso mismo es lo que antes pasaba, los consumidores no tenían la necesidad de buscar porque lo que necesitaban lo tenían a mano, era lo único que podían encontrar y con eso se conformaban.
Ahora resulta que todo es más fácil, aunque nos quejemos, si no te gusta, no te atrae o no te complace, te cambias. Pero la tarea que cuesta es elegir, y mucho más, elegir lo mejor.
Las marcas ya no venden un producto, también venden una manera de trabajar, una manera de hacer las cosas, la manera con la que se mueven, en definitiva, vende lo intangible, e incluso a veces, más es el deseo y placer que provoca adquirir el producto que el propio producto en sí.
Y esto es lo que está ocurriendo hoy en el mercado. Nos llegamos a agobiar de tanta marca vendiéndote lo mismo, nos guiamos por sensaciones en muchos casos, en impulsos que nos hacen decantarnos por una determinada marca, pero al final, y a lo largo del tiempo, nos decantamos por lo que nos ha hecho sentirnos seguros. Cabe destacar que somos fieles por naturaleza si de verdad nos satisface la marca que adquirimos. Tendemos a sentir miedo al elegir marcas nuevas pero es una sensación normal que nos corrompe a la hora de cambiar, aunque a veces probar lo nuevo nos aporta mucho más de lo que hemos podido haber perdido.
La empresa en la que actualmente trabajo pasa por este tipo de incertidumbre para-con los consumidores, llevamos un año y medio en funcionamiento, exactamente desde Junio de 2009, y desde entonces el mayor problema que existe es la lucha por que nos prueben ante la gran cantidad de marcas que ya están posicionadas en nuestro sector «fijaciones para la ferretería». Entendemos cual es nuestra posición y aunque no cesamos en el intento de promocionar nuestros productos, sabemos que sólo cabe esperar aguardando nuestra oportunidad.
En definitiva, y siempre hablando de productos nuevos que te ofrecen lo mismo o algo mejor que lo que actualmente tienes, cambiar es dar un paso hacia otra dirección y eso es salirse de los «establecido», en una palabra: «arriesgar».
De volver siempre estaremos a tiempo. 😉
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