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Desde el pasado 2 de Enero ya son muchos los españoles que se plantean retar a la ley con su cigarro en la mano. Fuman hasta que venga la (ya esperada) multa. La ven venir y no la temen.
Esto es lo que, en definitiva crea un prohibición de este calibre.
Yo, particularmente, y no soy fumador, sólo veo problemas con esta ley antitabaco. Nunca me gustaron las prohibiciones y menos aún prohibiciones por algo que el propio estado comercializa.
El problema de base, desde mi punto de vista, parte de esto, no podemos prohibir algo que nosotros mismos vendemos. Es caer en un ciclo paralizado. Vendo y prohíbo lo que vendo. Cabe decir que en 2006 ya se intentó prohibir fumar y no lo consiguieron. Los establecimientos hicieron una inversión con la antigua ley y ahora no les sirve de nada.
El tabaco provoca 60.000 muertes al año; 1.500 de ellas son fumadores pasivos. Esta ley intenta prevenir las 1.500 muertes citadas, pero y que hacemos con las 60.000 anteriores? Si queremos hacer que no sucedan estas muertes no se deberían fabricar las sustancias que las causan. Seguramente se comercializarían en España pero por lo menos se podría evitar el acceso a ellas, arrinconándolas un poco más.
Estoy de acuerdo en que la medida puede ser un paso adelante para la gente que está pensándose dejar de fumar, ya que vivir en un estado de prohibición constante no es agradable para nadie, pero para mi la mejor medida es no fabricar y hacer el acceso más incómodo. No podemos pretender tener tabaco en un estanco y en el bar de al lado no dejar que se fume.
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