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22 julio, 2012
Empresa , Opinión
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Deporte emocional 100%. El fútbol es seguido por millones de aficionados. Por lo menos en Europa y Sudamérica es el deporte rey. Y por lo menos en estos lugares el fútbol es sólo el reflejo de la sociedad.

Las actitudes de entrenadores y jugadores son idénticas a las de los aficionados. Mourinho o Guardiola, Ronaldo o Messi son dos ejemplos contrapuestos. Algunos se pueden sentir más o menos identificados con sus ídolos pero son reflejo de sus propias actitudes.

Pero en lo que me quiero centrar es en otro aspecto. En un aspecto que preocupa, que me preocupa. El fútbol tiene superávit de cantera, y lo peor, superávit de talento joven. Y esto es lo mismo que ocurre en la sociedad hoy. No es que sea un reflejo o imagen de la sociedad, sino que pasa exactamente lo mismo. No hay equipos suficientes para tanto jugador. No hay empresas (con capacidad de contratar) para tanto joven.

Nosotros, los jóvenes, salimos de años y años de estudios combinado en muchos casos con años de experiencia profesional y vital. La combinación es explosiva. A los 20 años somos como los jóvenes que tenían 30 hace 30 años. Ganamos 10 años de vida. La cantera futbolística ha ganado títulos con 13, 14, 16, 17 años. En la sociedad, los jóvenes emprendedores a los 17, 18, 19 o 20 años ya han probado con algún tipo de
negocio. Aunque sólo sea la venta por internet de artículos o probando mínimas técnicas de negocio.

Estas experiencias dan a los jóvenes vivencias que hacen adelantarse a su “tiempo”, madurando mediante el análisis de sus capacidades, sus actitudes y venciendo el miedo a probar o a perder.

Ante este exceso de cantera o de jóvenes “mega” preparados, sólo queda buscar nuevas fórmulas para que los que trabajen lo hagan menos, compartiendo con la nueva cantera “minutos”. En definitiva, que los viejos dejen paso a los jóvenes y que nunca se llegue a perder el talento y la fuerza que imprimen cuando llegan.

Yo propongo mi utopía. Una pequeña “locura” para intentar solucionar este problema:
– En el fútbol, jugar en equipos de primera fila de 5 a 10 años, retirarse antes y formar parte de equipos de segunda o tercera fila lo que quedara de “vida futbolística”.
– En la sociedad, trabajar en empresas de primera fila de 10 a 20 años justo al principio de la edad laboral (después de culminar sus estudios) para después formar parte de empresas de segunda fila ayudando mediante la experiencia adquirida para que, al final, las empresas logren equipararse competitivamente, que nunca podrá darse, porque siempre se crearán nuevas empresas y siempre será un flujo continuo de creación.

Con esto, las empresas formarían parte de un todo. Todos compartiríamos talento, repartiríamos beneficio y ganaríamos en productividad. Algo muy utópico, aún más cuando las empresas luchan por lo suyo, sin importar las empresas de la competencia e ignorando los trabajadores de esta.
Pero, en definitiva, el fin sería crear empresas productivas, que nunca queden obsoletas, que se muevan, que busquen alternativas, que sean creativas y que aprendan de nuestro entorno respetándolo al máximo.

Una cita: «La mayoría de la gente ha sido educada en un racionalismo individual, para buscar su propio interés. Hay que cambiar para ser una sociedad más eficiente.» Eduard Punset

Victor Almonacid
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Creador y CEO de Drealm Marketing ONline
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