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10 diciembre, 2010
Opinión
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Echando un ojo rápido a todo lo que me rodea, leyendo revistas que intentan anticipar el futuro, reflexionando sobre las nuevas políticas, mirando comportamientos y observando actitudes emergentes, me planteo una sociedad de la siguiente manera ordenada por rangos de edad:

• Niños que tienen ahora de -0 a 15 años: Personas creativas, con gran experiencia, sociales, sin miedo, sin contemplaciones, conscientes de lo que les rodea. Los valores básicos perdurarán, y aflorará en ellos el compañerismo, la cercanía y la colaboración. Personas dispuestas a todo, gran capacidad de aceptación de cambios y de lucha. Su filosofía: probar, fallar, probar, fallar, probar, acertar. Muy concienciados de su salud mental, buena salud física y colaboración estrecha con la naturaleza y el medioambiente. El empleo será plenamente acorde a sus capacidades emocionales donde puedan desarrollar su talento y sentirse plenamente felices. No admitirán ningún tipo de injusticia, criticarán con valor lo que les haga sentir mal. Apoyarán la práctica dando el valor justo a la teórica y se sentirán una parte del todo. Emocionalmente inteligentes, sin miedos y sin tapujos. Vivirán en un mundo que será el de todos, formando parte del todo. Las relaciones de pareja escasearán, buscando nuevas experiencias cada dos por tres sin ser capaces de mantener algo estable, inconformistas por naturaleza siempre verán algo mejor más allá de lo que tienen. Muy competitivos al verse amenazados en cada momento.

• Jóvenes que tienen ahora de 16 a 30 años: Personas inmersas en el cambio actual de la era industrial (anterior) a la era social (actual). Notan los cambios y los afrontan, pero mantienen el miedo que les llegó cuando fueron niños. Fueron criados por personas con miedo, sin capacidad para reaccionar ante cambios repentinos, con trabajos estables y mentalidades en los que no existían contrastes, esto les llegó transmitido a sus hijos. Serán personas que luchen por reciclarse en su trabajo, y el empleo estable lo eliminarán de su cabeza poco a poco. Trabajan disfrutando y si no lo hacen cambian de empleo o prefieren no emplearse. Son mantenidos por sus familiares hasta mínimo los 30 años. Luchan por su salud física, empiezan a valorar la salud mental en gran medida y abogan por un clima limpio y verde. Reclaman apoyos sociales y detestan actitudes dictatoriales. Ejercerán un papel más abierto en la sociedad.

Personas que tienen ahora de 31 a 45 años: Es, por desgracia, el crudo de la sociedad, les coge el cambio un poco tarde y, a la vez, un poco pronto. Tarde porque sienten que se les acaba el tiempo y pronto porque les viene todo de nuevo. Son personas racionales, consecuentes y no enseñadas para crear. Se estancaron en un empleo en el que ahora les echan sin ser su falta de habilidades el motivo principal. Aprendieron mucha teoría pero poca práctica. Muchos se resguardaron en su estabilidad para no seguir desarrollándose. Aún así, se ven con fuerzas para seguir reciclándose e intentan acoplar las nuevas técnicas. Son lentos en adaptación pero saben sobreponerse a las dificultades. En cuanto a sus relaciones de pareja empiezan a ver un mundo diferente, se separan parejas para vivir lo que no pudieron vivir de jóvenes.

Personas mayores de los 46 años: Perdidos en un mundo que no es el que se les había vendido cuando eran jóvenes. Se replantean “toda” su vida en “todos” los aspectos; disolución de matrimonios que parecían infinitos en el tiempo, empleo no asegurado e imposibilidad de incorporación al mundo laboral después del despido, diferencias abismales con sus hijos, incomprensión de la sociedad, formulación de preguntas que sólo pueden responder sus hijos, etc. Aportan experiencia y disciplina pero carecen de practicidad, adaptación y creatividad.

Todo esto es mi punto de vista a nivel global, rápido y sin estudios de por medio con la consecuente desviación de mis conclusiones.
Todos los grupos de edad tienen la capacidad de adaptarse al medio pero han sido educados y tenido unas vivencias que les hacen diferentes entre sí. En definitiva somos el entorno en que nos movemos.

Victor Almonacid
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Creador y CEO de Drealm Marketing ONline
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